Novenario



Madre suele salir con frecuencia por las tardes a novenarios de vecinos fallecidos, la colonia es la más grande de la ciudad, así que apenas se da abasto. "Hay que acompañar" dice, y no me queda claro si la compañía es para los familiares o para el muerto. No va sola, son varias señoras que caminan en grupo cubriéndose del sol de las cinco de la tarde, del mortero convertido en polvo que se forma en estas calles mal pavimentadas, de la tierra que les avientan encima los microbuseros que no respetan madres ajenas. Llegan a las casas sin nada más en las manos que sus rosarios oxidados y sus labios que parecen acalambrarse sino sueltan sus plegarias. Ahí están todas rezándole a un muerto ajeno, cantando el "salgan salgan salgan animas en pena, que el rosario santo rompe sus cadenas", y una larga y monótona letanía que culmina en un "Ruega por él" intermitente. Luego del rosario, toman algún café, té o lo que les ofrezcan y a veces ni eso, pues deben salir corriendo porque tienen que alcanzar el rosario de otro difunto al que se le ocurrió el desatino egocéntrico de morirse al mismo tiempo. Madre no puede contener las ganas de decirle adíos a los difuntos, de pedirles quedito que le vayan abriendo de a poco el caminito. Hace bien, es a los muertos a los que hay que acercarse, porque un vivo no siempre será un vivo, jamás perpetuo. Pero un muerto, jamás dejará de ser un muerto.


Garrapata



A veces me dan ganas de meterme desnudo bajo las sabanas, y como Fernanda del Carpio, esperar a que lleguen los médicos invisibles a revisarme para luego enviar su diagnóstico por telegrama. Pero eso no sucede. Boro dice que mi enfermedad podría deberse a una garrapata. Imposible digo yo, pero Boro insiste en que es una garrapata y me pregunta sino supe que Thalía estuvo a punto de morir porque se le metió una garrapata en la vagina y comenzó a explorar su cuerpo y luego nada, ahí tienes a los doctores haciendo lo posible por extraer al animal que ya para entonces se había instalado muy comodina en algun rincón de la vagina. Increible, es lo que pienso y le digo que seguramente está jugandome una broma pero dice haberlo escuchado en un bus y jura y perjura que todas las señoritas que iban en ese bus prometieron muy solemnes que esa misma noche se revisarían a conciencia su vagina en busca de garrapatas y de paso uno que otro animal rastrero. Él en cambio cierra los ojos y desde lo mas profundo de su ser agradece infinitamente no tener una vagina que sirva de guarida a una garrapata, aunque orificios abunden en el cuerpo. Me siento triste por todo. Por las circunstancias, por la enfermedad, por la vagina de Thalía, por la garrapata vagabunda, y por todo, absolutamente todo en esta vida.

Sonaja




¿Y cuanto tiempo habrá que guarecerse en el costal de huesos viejos?
El sol se ha marchado
Los niños muertos sacuden el costal a modo de sonaja y vienen a espantar los sueños
Agitan sus dedos, largos como el insomnio
Y cantan una horrible canción de cuna


Moun Amour



Mon Amour Mon Ami | Marie Laforet
Bang Bang | Sheyla
Laisse tomber les filles | France Gall
Pourquoi tu vis | Jeanette
Zoï Zoï | Radiomatic

Travesía



En menos de dos semanas, dos de mi edad se han suicidado a la redonda. Madre no deja de verme raro.

Beth Gibbons.

Si yo fuera mujer, sería Beth Gibbons. Si fuera disco, sería el Out of Season, y si fuera canción, sería Funny Time of Year.

Out of Season es un bagaje de memorias. Un recorrido por un jardín viejo e inquietante con luces de otoño y tonalidades sepia. Y Beth como la dama descalza que nos va abriendo paso entre la maleza. De manera que se trasluce en su devenir niña, su devenir amante, su devenir disuelta. Perdida entre los pliegues de algún manto en donde perdió su razón y no la encuentra. Su voz tan impecable, a ratos se torna caustica, luego se trasluce quieta, luego se gira cansada y pesimista. Voz de muerta.
La tranquilidad y la melancolia sentadas contemplando los cambios de estación en cualquier lugar. Las evanescencias de stills que alguna vez fueron. De movimientos que nunca existieron.
Beth tan llena de incertidumbre, tan inquieta. Sobre todo en la desgarradora, perturbadora, fatalista, doliente y alucinante Funny time of year. Nunca Beth Gibbons habia sonado tan pesimista. Una canción amarga y visceral. Tan siniestra y tan honesta.
La zozobra perpetua. La niña está cansada de aullar, leprosa de angustia, infectada de tristeza. Su cuerpo delgado, vulnerable, encorvado, preso de recuerdos oxidados. Con los oidos saturados de notas funestas. Recorriendo el jardín viejo. Sin capullos en los árboles. Y el crujir de los pasos descalzos al pisar un suelo saturado de mariposas muertas.

Escucha

musgo

Hombres de musgo, hiedra venenosa

Carmen Segovia se sienta en cuclillas en el patio trasero. El viento carraspea antes de soltar un silbido con el que sacude las hojas del naranjo. Abajo en el suelo, pequeños personajes suspiran plácidamente montados sobre caballos al galope. Es la hora en que el ensueño es atrapado por la hiedra. La hora en que las mujercitas se lavan el pelo con el agua de lluvia que ha quedado estancada en las hojas muertas. Las grecas formadas por las plantas, a modo de un catálogo de botánica, adornan el jardín en donde la brisa comienza. Están de fiesta. De un marco a otro, de escena en escena, los pequeños personajes se suspenden de las flores, corren entre la hierba fresca. Los chicos cortejan a las chicas mientras el sopor se recuesta sobre el musgo a tomar una siesta.

Vértigo Galería
Colima 23 |Col. Roma | DF
Permanencia hasta el 11 de Agosto de 2010

Camino.




En la casa de la vieja hechicera, las sombras se agotan con el alba
Yo me agoto con ellas, hinchado de miedo, leproso de nostalgias
Soy el sapo negro que ha absorbido los males de la choza encantada
Y ahora vienen tras de mi para degollarme y acabar con el hechizo

La luz de las antorchas danzan en circulos que se acercan y agigantan
Hay una niña llorando al lado de un león muerto
Un espantapájaros reducido a cenizas y un oxidado hombre de holajata
Cierro los ojos ante el resplandor de un paisaje en tonos dorados y naranjas
El camino amarillo está siendo consumido por las llamas.


luciérnaga






Black Balloon| The Kills
The Chameleon | Glass Candy
Rock Classics | The Knife
Sweets | M. Craft
Sexy Boy | Air


Requiem a Lhasa

"Constantemente me armo de malas memorias y viejas heridas porque temo a la vida. Con frecuencia me seduce la visión de mi vida como una tragedia."
Lhasa de Sela

La figura erguida de Lhasa recorre todas las calles solitarias del mundo, llorando canciones con sonidos que hipnotizan. Convertida, ora en sirena que canta cerca del puerto donde arribará el fín del mundo, ora en Llorona que atrae hombres a quienes besa para luego convertirlos en piedra. En letargos fascinados por la belleza de su voz y de sus letras. Su llanto lastimero se trepa en las camas de los noctámbulos que la espian detrás de la ventana. Sonrien en las penumbras, se saben con suerte. Han sido condenados con el insomnio y bendecidos con la mujer que noche tras noche viene a cantarles. Pero esta noche salen a su encuentro. La siguen al desierto donde todos los condenados arderán en una hoguera que los librará de la lepra de amor que les carcome el pecho. Son las doce y sereno. Toque de queda. Los locos con el corazón encendido vuelven a casa. Cruzan la frontera, cerca de las orillas de la suerte, y entonces Lhasa extiende sus alas saturadas de madrugada para cubrir la ciudad que está vestida de fuego.Un rumor de grillos dan la bienvenida a la dama del desierto que ahora se ha vuelto eterna.
...Y una lluvia fina, de cenizas cae...

Reynel Ortiz

Rising