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Familiar Feelings.

Sobre el grupo de Boston.

En los años 70, movimientos contraculturales como las protestas hacia la guerra de Vietnam, el racismo y la homofobia, sumadas al estallido del Punk, irrumpen en la escena de Estados Unidos, provocando un impacto en el estilo de vida y en la producción artística. Inmersos en ese contexto en el que transgreden roles sociales y estéticos, los miembros del grupo de Boston trabajan con historias propias y ajenas en un entorno personal y a partir de su realidad inmediata, uniendo el género autorreferencial con el fotodocumentalismo.

La mirada perturbadora de Diane Arbus, la honestidad doliente de Nan Goldin y el realismo visceral de Larry Clark, se unen a la visión de David Armstrong, Philip-Lorca DiCorcia, Mark Morrisroe, Jack Pierson, Tabboo!, Gail Thacker, Shellburne Thurber, Starn Twins y Kathleen White en FAMILIAR FEELINGS. SOBRE EL GRUPO DE BOSTON, exposición que se presenta en el Centro Gallego de Arte Contemporáneo, en Santiago de Compostela, hasta el 13 de Diciembre. Diez artistas que son referencia fundamental en la fotografía artística contemporánea, y punto de origen de subgéneros como la estética trash, cuya irreverencia le valió el auge que tuvo desde los 90 a la fecha, al grado de ser utilizada en la fotografía de moda, sin faltar los cada vez más prolíferos e inefables blogs de fiestas que imitan fallidamente experiencias que carecen de la autenticidad del grupo de Boston.

Reynel Ortiz

*Nota publicada en la revista Código 06140.
Número 53. Octubre Noviembre 2009.

Beth Gibbons.

Si yo fuera mujer, sería Beth Gibbons. Si fuera disco, sería el Out of Season, y si fuera canción, sería Funny Time of Year.

Out of Season es un bagaje de memorias. Un recorrido por un jardín viejo e inquietante con luces de otoño y tonalidades sepia. Y Beth como la dama descalza que nos va abriendo paso entre la maleza. De manera que se trasluce en su devenir niña, su devenir amante, su devenir disuelta. Perdida entre los pliegues de algún manto en donde perdió su razón y no la encuentra. Su voz tan impecable, a ratos se torna caustica, luego se trasluce quieta, luego se gira cansada y pesimista. Voz de muerta.
La tranquilidad y la melancolia sentadas contemplando los cambios de estación en cualquier lugar. Las evanescencias de stills que alguna vez fueron. De movimientos que nunca existieron.
Beth tan llena de incertidumbre, tan inquieta. Sobre todo en la desgarradora, perturbadora, fatalista, doliente y alucinante Funny time of year. Nunca Beth Gibbons habia sonado tan pesimista. Una canción amarga y visceral. Tan siniestra y tan honesta.
La zozobra perpetua. La niña está cansada de aullar, leprosa de angustia, infectada de tristeza. Su cuerpo delgado, vulnerable, encorvado, preso de recuerdos oxidados. Con los oidos saturados de notas funestas. Recorriendo el jardín viejo. Sin capullos en los árboles. Y el crujir de los pasos descalzos al pisar un suelo saturado de mariposas muertas.

Escucha

Requiem a Lhasa

"Constantemente me armo de malas memorias y viejas heridas porque temo a la vida. Con frecuencia me seduce la visión de mi vida como una tragedia."
Lhasa de Sela

La figura erguida de Lhasa recorre todas las calles solitarias del mundo, llorando canciones con sonidos que hipnotizan. Convertida, ora en sirena que canta cerca del puerto donde arribará el fín del mundo, ora en Llorona que atrae hombres a quienes besa para luego convertirlos en piedra. En letargos fascinados por la belleza de su voz y de sus letras. Su llanto lastimero se trepa en las camas de los noctámbulos que la espian detrás de la ventana. Sonrien en las penumbras, se saben con suerte. Han sido condenados con el insomnio y bendecidos con la mujer que noche tras noche viene a cantarles. Pero esta noche salen a su encuentro. La siguen al desierto donde todos los condenados arderán en una hoguera que los librará de la lepra de amor que les carcome el pecho. Son las doce y sereno. Toque de queda. Los locos con el corazón encendido vuelven a casa. Cruzan la frontera, cerca de las orillas de la suerte, y entonces Lhasa extiende sus alas saturadas de madrugada para cubrir la ciudad que está vestida de fuego.Un rumor de grillos dan la bienvenida a la dama del desierto que ahora se ha vuelto eterna.
...Y una lluvia fina, de cenizas cae...

Reynel Ortiz

Rising

Analogía del desencanto

La estética naif, el humor negro, la sexualidad y la magia circense son los elementos que predominan en la obra de Sergio Mora, creador de personajes fantásticos que son representaciones de ciertas actitudes, miedos, vicios y prejuicios en el ser humano. La tauromaquia, la presuntuosa hombría, la cultura pop que tiene como escaparate a la televisión, así como el misticismo de ciertos animales, se mezclan en paisajes silvestres plenos de significantes personales. En cada una de las escenas, cuya apariencia recuerda las craqueladas láminas de Botánica, los distintos y singulares personajes conviven por medio de juegos infantiles, de cortejos e incluso de enfrentamientos, conformando una fauna zoomorfa en la que cada uno juega un rol determinante. Cada retablo irónico, cada afiche, cada ilustración basada en mitologías, cuentos y escenas dela vida moderna, se convierten en alegorías de nuestra vida terrible e ineluctablemente cotidiana, esa que nos impulsa a abrir senderos imaginarios por donde transitar hacia representaciones alternas de la realidad.

Reynel Ortiz

Nicolás Marín

[Mr. Poper]

La obra de Nicolás es un hibrido de materiales en desuso. De ilustraciones sobre recuerdos añorados a destiempo. Un recorrido por una antigua casa de juegos. Libros viejos que son aprovechados en todas sus partes. Portadas, apéndices, epílogos, glosarios e interiores de distinto contenido, son explorados por el niño cuenta cuentos.

Moleskines habitados por seres zoomorfos, camuflajeados en las fisuras del recuerdo. Personajes vestidos de ausencias, saltan y se cuelgan de una página a otra. Mojan el papel algodón con lágrimas que aletargan. Se sientan a esperar en el borde de una página. Inmerso en este panorama, el niño triste se descubre viejo. Niño decrépito. Satura su bolsón de raíces secas y emprende la marcha. Se abre paso en medio de una caravana de conejos muertos. La mixomatosis no perdona el territorio al otro lado del espejo.

Alejandra Pizarnik


Hay una pequeña embarcación perdida en el mar, repleta de locos que vagaban por territorio medieval arrastrando sus pies empolvados de demencia. Puestos en un barco sin rumbo fijo, sin más capitán que el azar. Lanzados al mar, al abandono, a la muerte. Stultifera navis. En otra barca va Alejandra autoexiliada. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas de la orilla. Escribe en su diario. Fastidiada de navegar toda la vida en su barquita desde la cual escribió su obra dentro de la que destaca la Extracción de la piedra de la locura. Titulo que hace alusión a una operación quirúrgica de la Edad Media que consistía en la extirpación de una supuesta piedra alojada en la cabeza que al crecer, presionaba el cerebro y provocaba la locura.

La niña es tartamuda desde la infancia. Decide hablar a través de la poesía. Habla de lo que sabes. Habla del dolor incesante de tus huesos. Pero no puede hablar. Tiene que escupir palabras. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte. Tiene que cagar palabras. Hay que llorar hasta romperse. Tiene que vomitar palabras de dolor y soledad. Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan. Vomitar la confusión y el miedo. Dice Eusebio Ruvalcaba que hay que escribir para no morirse. Yo creo que hay que escribir para intentar matar el miedo. El miedo a tener miedo. Las ganas de no tener ganas. Querer quedarse queriendo irse.

Alejandra noctámbula. Mordiéndose las uñas mientras la gata angustia le maúlla toda la noche y le rasga la espalda, sacándola de la cama y forzándola a vaciarse en un papel. Asqueada de si misma. Te deseas otra. La otra que eres se desea otra. La boca con sabor a anfetaminas que la procuren delgada. La niña se mira gorda, se deduce fea. Esta cara no supo fascinarlo. Amo. ¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?.

Reventándose los dedos de tanto guarecerse en las palabras. Descarnada. Sin manos para regalar mariposas a los niños muertos. Con una necesidad imperiosa de sentirse amada. Recibe este amor que te pido. Pero no hay nada. Alguna vez está alguien, luego se larga. Has que no muera sin volver a verte. Sentada en alguna plaza, aguardando una espera que será prolongada. Sombra tu hasta el día de los días.

Leprosa de nostalgias. Reventándose de ganas por gritar desde todas las ventanas ¡Tanta vida Señor! ¿Para qué tanta vida?. Todas las mañanas del mundo abrir los ojos y darse cuenta que el día será una eterna madrugada. Razón de más para cobijarse cada noche de insomnio. Las letras se tornan precipitadas. Me quieren anochecer, me van a morir. Ayúdame a no pedir ayuda. El vaivén aumenta como un péndulo funesto. Toda la noche escucho el canto de la muerte junto al río, toda la noche escucho la voz de la muerte que me llama. La muerte que al sueño espanta. Y yo caminaría por todos los desiertos de este mundo y aún muerta te seguiría buscando, amor mío.....

La rabia contra ella misma. Ganas de aplastarme contra una pared, descuartizarme, ponerme una bomba. El reclamo perpetuo. Vida, mi vida, ¿Qué has hecho de mi vida?. Al borde de la locura, con la razón escurriéndosele entre los dedos. Una noche fría fue tan fuerte mi temor a enloquecer, fue tan terrible, que me arrodillé y recé y pedí que no me exilaran de éste mundo que odio, que no me cegaran a lo que no quiero ver, que no me lleven a donde siempre quise ir. Con el ave de la zozobra carcomiéndole las llagas. El ave que la mañana del 25 de Septiembre de 1972 sacude sus alas y cubre con plumas negras a Alejandra, muerta por ingerir 50 pastillas de seconal sódico que dieron fin a sus 36 años.

Ese mismo día han acudido las sombras y en una versión sacrílega de la adoración de los magos, la han ungido elegida. Le han ceñido una corona de huesos viejos extraidos de su propio cuerpo. La han nombrado bastarda heredera. Ha sido condenada a ser una miserable perpetua.



Reynel Ortiz
Texto publicado en La Jornada Morelos.



francesca woodman.

“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones, en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”. Francesca Woodman

Francesca se dirige a la ventana.

Indolente, con un portafolio visual sincero y doliente, utilizó su cuerpo como soporte de un discurso profundamente personal. La humanidad de Francesca se convirtió en una elegía ambulante. Cada situación opresora, cada conflicto interno fue representado a través de su cuerpo, llevando las acciones fotográficas al límite. Imágenes crudas y honestas, graves e imponentes. Se desnudó ante la cámara y se exhibió frágil e indefensa. Emulsionada de dolorosas certezas, volcó en sus imágenes la confusión que habitaba en su cabeza. Su vida fue una sobre exposición de negativos, un fotograma de siluetas que atormentan.

Francesca abre la ventana.

Se transparenta. Se cobija bajo el papel tapiz, se bifurca en los objetos, se mezcla con la arquitectura que la rodea hasta el punto de esfumarse. Se aletarga en el vacío de una casa, en la que habita gracias a una beca en Roma en donde vive en condiciones precarias. Lugares inhóspitos, opresivos, desolados. Acaso representaciones de su propio cuerpo, que arrastra y multiplica en espejos rotos, lo usa para resanar paredes agrietadas, lo abandona como escombro en carcomidos pisos de madera. Apenas si es percibida como vestigio etéreo que respira inerte en los rincones. Su propio rostro está siempre ausente, pocas veces aparece. Se convierte en fantasma intermitente. Es inherente. De Francesca devienen evanescencias.


Francesca estira su cabeza a través de la ventana.

Se suspende. Se desploma. Francesca y sus veintidós años a cuestas se arrojan por la ventana. No hay profundidad de campo. Sólo una visión desenfocada del pavimento. Figura erguida, estira el cuello con un dejo de soberbia y elegancia. Sacude las plumas y suelta el único canto que se le escucha antes de que muera. Habla de Caer. No usa metáforas.
A veces el sentido literal espanta.

Reynel Ortiz
Texto publicado en La Jornada Morelos
Febrero 2008.


Sima

Isol aprieta los puños para sujetarse a la cuerda del columpio. Detrás esta su hermano, quien empuja suavemente la tabla que sirve de asiento de manera que la niña Isol se eleva y en menos de un minuto tiene su primer encuentro con el viento. Cuando es impulsada nuevamente, estira la mano para intentar tocar el sol débil de las últimas horas de la tarde.
La rama de la que se sujeta el columpio hace un ruido y entonces el árbol suelta algunas hojas. "Amor, se cae como las hojas". Ella canta.
Al fondo, instrumentos musicales recrean pasajes aletargados. Recien despertados. Objetos que cobran vida luego de haber permanecido por mucho tiempo estáticos.Y ella susurrando para contribuir con esas atmósferas sonoras mientras recorre escenas que se desvanecen a su paso. Isol canta y narra a manera de cuentacuentos, algunas frases que remiten a personajes para niños. "No me beses mas-Le dice el sapo a la princesa- No me beses más. No voy a cambiar por ti". Frases de recapitulación. "En las fotos que tomamos aquel día, en ninguna sonreías. Ni tampoco yo". De ausencias. "Engordo lo que adelgazó tu partida" De reclamo tierno. "Que mal me cuidaste, amor". Isol, la niña con la cajita musical, debajo del árbol, entregada a los ventarrones de invierno. Y de frente los rayos tibios y flacos de un sol de Enero.

"..Mi gran valijón no encuentra lugar...dejé en la estación las promesas que pesaban mas..."

Escucha

violeta.


"El dia en que yo no tenga un amor a quien dedicarle mis canciones, arrumbaré mi guitarra en un rincon y me dejaré morir. Yo me llamo Violeta Parra, pero no estoy muy segura. Tengo cincuenta años a disposición del viento fuerte. En mi vida me ha tocado muy seco todo y muy salado, pero así es la vida exactamente, una pelotera que no la entiende nadie. El invierno se ha metido en el fondo de mi alma y dudo que en alguna parte haya primavera; ya no hago nada de nada, ni barrer siquiera. No quiero ver nada de nada, entonces pongo la cama delante de mi puerta y me voy".
Violeta Parra.


Siempre la maldita pobreza. Siempre la maldita ausencia. Siempre el maldito amor, que montado en un trenecito ha emprendido la marcha. Fuera de la carpa hay un lirio blanco plantado. Dos nombres escritos en un muro y cerca de ellos, una sola violeta. Fuera de eso, no hay nada más. Sólo la noche como única compañera. La puta noche con la boca bien abierta para tragarse a violeta, quien oprime el gatillo y apenas suena el disparo, su cuerpo se desploma mientras las estrellas observan. La miran caer bien muerta. A su lado yace una pistola sin cargos de conciencia. Le ha ayudado a despojarse de su existencia. A liberarse del hastío, fruto bastardo de su vientre. Oh clemente. Oh piadosa. Oh madre violeta. No tengo palabras para hablarte. No me
atrevo.
Me da verguenza.

Bastardines


Bastardines es un proyecto de ilustración humorística que utiliza internet como medio de difusión bajo una sola premisa: presentar una ilustración diaria que será actualizada en su página oficial alrededor de las 9:20 A.M. Detrás de las tiras cómicas se encuentra Víctor Mendoza, diseñador y comunicador visual egresado de la ENAP y autor de esta bitácora visual, espectador de los sucesos políticos, religiosos, sociales y sobre todo aquellos referentes a la cultura pop, misma que ha sabido absorber utilizando el humor para hacer representaciones de nuestra vida cotidiana.

La disciplina y la constancia dan como resultado ilustraciones de gran calidad tanto a nivel técnico como en el peculiar sentido del humor que maneja Víctor Mendoza. Sin recurrir a grandes diálogos, apenas alguna frase que retroalimente a la ilustración pues no necesita grandes explicaciones. Una sola imagen basta para ejemplificar su capacidad al concentrar las ideas que surgen en su proceso creativo caracterizado por un humor sencillo, discreto y sin pretensiones.

Además de funcionar como galería virtual del proyecto, la página también funciona como tienda en la que los espectadores pueden adquirir artículos relacionados con los bastardines, una manera de ser participe del comercio amigable y de paso apoyar a este divertido proyecto.

Para conocer mas sobre el proyecto pueden acceder a la página oficial seguir las actualizaciones vía Twitter así como su fan page de Facebook o ponerse en contacto vía mail: losbastardines@hotmail.com

Reynel Ortiz | tugo

Gabi Fventes

La ilustración, la pintura, el custom, y los art toys son algunos de los soportes utilizados por Gabi Fventes para desarrollar su obra. Sus personajes más característicos: unas pequeñas y solitarias heroínas, algunas desafiantes que miran de frente, otras con la vista perdida en algún recuerdo o en algún amor inexistente, conviviendo con animales y personajes fantásticos vivos o inanimados, se abrazan entre sí, se protegen mutuamente. Sus cabezas se convierten en escenarios en donde se recrean paisajes invernales, con algún pájaro intentando cobijarse en vano ante la ausencia de las hojas.

La joven creadora no se limita al soporte bidimensional y deja su huella en distintos y variados objetos al intervenirlos sirviéndose de sus propias ilustraciones o de material reciclado. Lo que muchos consideran basura, para ella se convierte en herramienta que cobrará vida en su particular proceso de creación. Cada pieza hecha a mano cobra un valor especial al ser un objeto único realizado con dedicación pues se trata de plasmar las inquietudes personales de la autora y volverlas accesibles al público. Una buena manera de convertir la obra en una original pieza cotidiana que puede llevarse a casa. Así es como surgen muñecas, bolsos, cojines, playeras y varios productos hand made que ponen en evidencia el poder que tiene Gabi Fventes de otorgarle alma a las cosas, de darle vida al material inerte.

"De paseo"

Inauguración 7 de Febrero | 7:30 pm | Galería Domicilio Conocido | Amsterdam 206 Condesa